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Destinos
Recomendados
Reserva
Esteros del Iberá
Mágicos por naturaleza
Corrientes

Texto y Fotografías: © Belén Etchegaray
A
lo largo de estos años, no son pocos los fotógrafos
europeos como argentinos que me hacen llegar sus consultas antes
de emprender un viaje por Argentina. Sin duda los destinos más
promocionados internacionalmente son el Glaciar Perito Moreno,
Península Valdés y las Cataratas del Iguazú;
pero cuando lo que se busca es llenar la tarjeta de memoria con
una buena cantidad de fotografías de fauna silvestre, no
se puede dejar de visitar la Reserva Natural del Iberá,
en el corazón de la provincia de Corrientes; la que nos
brinda todo lo que un fotógrafo de naturaleza busca: todos
los servicios, tranquilidad, poca gente e incontables motivos
fotográficos que nos asegurarán llevarnos las mejores
postales.

Como
en otras oportunidades, equipo fotográfico, guías,
recomendaciones y la ansiedad que encierra encarar un viaje de
varios días a un destino soñado marcaron el punto
de partida.
El viaje se inició en la Terminal de micros de la ciudad
de Buenos Aires, donde abordamos un cómodo bus a las 9
de la noche, el que nos dejaría puntualmente a las 6 de
la mañana del día siguiente en la ciudad de Mercedes
en la provincia de Corrientes. Allí nos estaba esperando
Gastón quien oficiaría de chofer y guía en
los días siguientes.
Desde Mercedes, emprendimos emocionados la aventura de dejar el
asfalto y encarar los 112 km de camino de tierra que nos separaban
de Carlos Pellegrini, pueblo custodio de la Reserva Natural Iberá.
En el camino, ya comienza la aventura, dado que no es necesario
más que transitar unos pocos kilómetros para poder
comenzar a visualizar una buena cantidad de aves.
Luego
de un par de horas de marcha, un cartel de bienvenida nos anuncia
que habíamos llegado al Iberá.
Iberá es una palabra de origen guaraní que significa
"aguas brillantes", haciendo alusión a la manera
en que brilla la luz en el reflejo de sus esteros, lagunas y bañados
que, en su conjunto, tienen una extensión de 13.000 km2.
Es uno de los ecosistemas más ricos de Argentina, situado
entre los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, dentro
de una de las cuencas hidrográficas más vasta del
mundo: la del río de la Plata.
Con el objeto de preservarla, en 1983 se creo la Reserva Natural,
la cual alberga una colorida flora, unas 350 especies de aves
y una variada fauna entre la que podremos encontrar ciervo de
los pantanos (Blastocerus dichotomus), lobito de río (Contra
longicaudis), yacarés ñatos u overos (Caimán
latirostris), aguará guazú (Chrysocyon brachyurus),
carpinchos (Hudrochaeris hudrochaeris), monos Carayá (Alouatta
caraya), lagarto overo (Tupinambis teguixim), víboras de
cascabel (Crotalus durissus derrificus), coral (Micrurus frontales)
y yarará (Bothrops alternatus) entre otras, que en su conjunto
encuentran en esta inmensa región refugio seguro conviviendo
en armonía entre pastizales, sábanas y esteros.
Al
llegar nos recibió Taty Drews, la dueña de la posada
Rancho Iberá, quien junto a la adorable Rosa nos hicieron
sentir como en casa; y es que no hay como estar atendidos por
los lugareños, aquellos que conocen y aman su tierra.
Así es como después de acomodarnos, emprendimos
un recorrido por las calles de Colonia Carlos Pellegrini, lo que
significó descubrirla como solía ser. Su arquitectura
original solo se ve modificada por la presencia de algunas posadas
rodeadas de calles de tierra, casas de adobe, ganado, gente humilde,
gauchos a caballo y una paz que se filtra hasta lo mas hondo.
A primera impresión uno agradece haber llevado todo lo
necesario ya que a lo largo de sus calles, solo se pueden encontrar
algún almacén de ramos generales, un bar a la vera
del camino y algunas pocas casas.
Dicen
que los correntinos tienen su propio ritmo y una no tarda en apoderarse
de él, haciendo todo con la calma típica de quien
no tiene apuro y disfruta de cada segundo.
Sus pobladores cordiales mantienen las costumbres del campo solo
alterándolas para atender a los visitantes. Dentro de la
gastronomía, son imperdibles los embutidos caseros, el
típico asado argentino acompañado de buenos vinos
nacionales, los “chipá” (panes realizados con
queso y harina de mandioca, una raíz típica de estas
tierras similar a la batata) o los dulces realizados con frutos
locales.
Iniciamos nuestro camino cruzando el “pedraplen”
(construcción realizada para unir las dos márgenes
de la laguna Iberá), el que separa al pueblo de Carlos
Pelegrini con la Reserva Natural del Iberá. Al iniciar
el cruce del pedraplen, ya nos encontramos con un par de yacarés
asoleándose al costado de la laguna, los que estaban acompañados
de una garza bruja y otras aves menores.
Al finalizar el trayecto de unos 500 metros, llegamos al Centro
de Interpretación el que nos ofreció muy buen material
informativo que ayudó a sumergirnos en el maravilloso y
riquísimo mundo natural de los Esteros.
Su parque nos comienza a brindar los primeros temas fotográficos:
los carpinchos (Hudrochaeris hudrochaeris) que pastan tranquilos
con una mansedumbre increíble, dejándose retratar
incluso a muy corta distancia; mientras algunos lagartos overos
(Tupinambis teguixin) de buen tamaño se asolean a pocos
metros de ellos.
Desde
el Centro de Interpretación se inician dos senderos: uno
que se encuentra al cruzar la calle y al que dieron el nombre
de “Senderos de los monos”, que nos llevará
a una zona de selva el galería donde es posible encontrarse
cara a cara con monos Carayá o auyadores (Alouatta caraya).
Es un sendero relativamente corto en forma de herradura en donde,
caminando despacio, en silencio y mirando hacia la copa de los
árboles, la adrenalina comenzará a fluir al descubrir
a los Carayá observándonos desde lo alto.
Cada zona alberga un solo macho (de color negro) junto a su prole
(hembras y crías de color tostado). Son bastante curiosos,
por lo que en más de una oportunidad podremos sentir que
dejamos de ser los observadores para transformarnos en los observados.
En ese mismo sendero y acentuando aun más los sentidos,
es posible encontrarse con corzuelas, las que desde la densidad
del bosque nos observarán expectantes, o con un poco más
de suerte con alguna lechuza Alilicucú (Otus cholita).
Si no contamos con la suerte de ver fauna, siempre podremos cambiar
el lente largo por un macro y retratar infinidad de formas que
nos ofrece el bosque, así como insectos y hongos.
Hacia
el otro lado de la calle y al costado del Centro de Interpretación,
se inicia el “Sendero del Cerrito”, en el que por
una galería natural se puede llegar inicialmente hasta
un descanso arbolado. Es recomendable estar atento en esta parte
del trayecto, ya que es posible encontrarse con gatos monteces
(Oncifelis geoffroyi), carpinchos, infinidad de ranas e insectos.
Recomendable transitar el sendero en silencio, despacio y atentos.
Desde
el descanso y hacia la izquierda continúa el camino desde
una elevación realizada en madera que nos llevará
a una zona extensa donde se turnan esteros, pastizales y bosquecitos
donde, en lo personal, hemos pasado la mayor parte de nuestros
días en Iberá.
A primera impresión pareciera que esa zona no encierra
ningún atractivo especial, pero si ponemos atención,
acentuamos nuestros sentidos, vamos con calma y con un poco de
suerte, es posible ver Corzuelas (Mazama gouazoubira), gran variedad
de aves como el Ipacaa (Aramides ypecaha) , Caranchos (Polyborus
plancus), Biguas (Phalacrocórax olivaceus), o mamíferos
como Carpinchos, Zorros de monte, y si los dioses ayudan, encontrarnos
desde cerca con algunos ciervos de los pantanos, los que suelen
estar alimentándose en el borde de la laguna, mientras
algunos jotes planean con magistral destreza sobre nosotros.
Es recomendable transitar esta zona con botas de goma, ya que
suele haber barro si ha llovido; también nos ayudarán
a poder acercarnos más a los ciervos ya que suelen encontrarse
en zonas donde el agua es abundante.
No es un detalle menor, saber que esta zona de la provincia de
Corrientes alberga a una buena cantidad de serpientes, muchas
de ellas venenosas como la yarará (Bothrops alternatus),
o la coral (Micrurus altirostris), pero también es hábitat
de muchas culebras como la marrón o verde que son inofensivas.
Ir con cuidado y no pisar donde no se ve donde apoyará
el pie es suficiente para estar prevenido y no tener un accidente.
La Reserca Natural del Iberá es un destino que nos permitirá
retratar infinidad de fauna sin demasiadas esperas o uso de hides,
siempre que la suerte nos acompañe y sepamos cómo
movernos en el campo; pero la magia del Iberá se encuentra
entre los esteros, por lo que una o varias salidas en lancha son
indispensables. En ellas experimentados boteros lo llevarán
a recorrer primero la laguna, para luego llegar a una zona de
ríos, arroyos y embalsados.
Los embalsados son islas flotantes que se forman con la acumulación
de camalotes, sedimentación de tierra y restos vegetales.
Las aves y el viento son las encargadas de depositar en ellos
las semillas que dan origen a una fabulosa vegetación,
e impresiona ver como crecen sobre ellos árboles de gran
porte como si se tratara de tierra firme.
Tras unos minutos navegando con la lancha a motor sobre la laguna,
se aminora la marcha hasta apagar el motor y comenzar a desplazarse
a fuerza de músculos.
Desplazándonos a través de los embalsados todo es
silencio, éste solo es roto por el canto de las aves, el
golpeteo del remo contra el agua y la propia respiración.
Todos los sentidos se acentúan y la naturaleza no tarda
en explotar en una cantidad impresionante de aves y animales que
se encuentran allí, al alcance de la mano.
Bordear
cualquiera de las costas en silencio y con todos los sentidos
atentos es sentir como la adrenalina fluye incontenible ante la
presencia de las estrellas del lugar: los yacarés (parientes
de los cocodrilos); éstos son quienes se llevan la mayor
parte de las fotografías pudiéndolos retratar en
el agua desde donde se los deja ver solo asomando sus ojos, o
bien asoleándose en la costa de los embalsados, donde pasan
largas horas inmóviles.
Uno de los otros mamíferos posibles de retratar desde la
lancha, es el ciervos de los pantanos (Blastocerus dichotomus),
el que de repente podrá aparecer pastando tranquilo, mirándonos
al escuchar las ráfagas de disparos de las cámaras
fotográficas.
En
lo que respecta a las aves, éstas encuentran su escenario
natural en la zona, donde podremos ver Chajá (Chauna torquata),
Caranchos (Polyborus plancus), garzas brujas, blancas, azuladas;
Chiflón (Syrigma sibilatrix), Hocó colorado (Tigrisoma
lineatum), Garza mora (Ardea cocoi ), Jabirú (Jabiru mycteria),
Martín pescador en sus tres especies (chico, mediano y
grande), Cigüeña Americana (Ciconia maguari), Carau
(Aramus guarauna), entre tantas otras aves más pequeñas
como el Federal (Amblyramphus holosericeus), Jacana (Jacana jacana),
Yetapá de collar (Alectrurus risora) y aguiluchos como
el Aguilucho colorado (Buteogallus meridionales) o el aguilucho
pampa (Busarellus nigricollis), por nombrar solo algunas.
El
botero sabe y si uno demuestra interés, puede brindar clases
magistrales de biología y comportamiento animal, llevándolos
exactamente donde están los animales y señalando
con maestría el sinnúmero de especies que encuentra
a su paso llamándolas a cada uno por su nombre.
Al
navegar los diferentes tramos, parece increíble que estos
hombres puedan guiarse por esos caminos de agua que por momentos
parecen ser todos iguales, pero son conocedores de la zona y se
han convertido en custodios de la Reserva, asesorando con el conocimiento
del que ama y respeta su tierra.
Agradecimos haber contado con Gastón al mando de nuestra
lancha, ya que sus conocimientos en fotografía nos ayudaron
a que supiera donde ubicar la lancha para lograr los mejores ángulos
y en donde la luz nos era favorable; además de brindarnos
una paciencia infinita para esperar a que hayamos realizado nuestras
fotos antes de seguir la marcha. Este dato no es menor, ya que
si bien todos los hospedajes tienen servicios de lanchas, no todos
cuentan con guías especiales para fotógrafos.
Luego
de varios días caminando y navegando los Esteros, contabilizamos
unas 50 especies de aves y más de 10 de mamíferos
retratados. Felices emprendimos el regreso a casa dejando atrás
el único lugar en Argentina donde se puede visualizar y
retratar tal cantidad de especies en estado silvestre; siendo
uno de los lugares menos promocionados de la tierra gaucha y mas
cuidado por sus lugareños, esos que se pierden día
tras día en sus aguas brillantes hablándole a todo
el que se le acerque de sus “bichos”, de sus historias
y de los encantos inigualables de este paraíso natural
perdido en el medio del corazón de la provincia de Corrientes
que, aun con el paso de los años, sigue siendo como solía
ser.

RECOMENDACIONES

Llevar suficientes
baterías, pilas, memoria y rollos, en Colonia Carlos Pellegrini
no podrá conseguir.
Si cuenta con equipo digital, asegurarse de llevar un disco portátil
o una buena cantidad de CDs (y los cables necesarios) para descargar
las fotos en la PC que encontrarán en la mayoría
de las hosterias y posadas.
Algunas posadas y hosterías cuenta con servicio wi fi.
No se necesitan de permisos especiales para realizar fotografías.
El verano sudamericano no es la mejor época para visitar
la reserva, ya que la temperatura llega a ser muy alta alcanzando
los 41 grados centígrados.
Si llega en bus a Mercedes, le recomendamos contratar el servicio
de tranfer de la hostería o posada donde se aloje.
COMO LLEGAR
Desde Buenos Aires:
- En avión hasta Corrientes capital, de
allí en bus hasta Merdeces y combi o tranfer desde Mercedes
a Colonia Carlos Pellegrini (Reserva Natural Iberá).
- En bus, desde Buenos Aires hasta Mercedes.
Desde Mercedes combi o tranfer a Colonia Carlos Pellegrini.
- En coche: Desde Buenos Aires ruta 14 y 12 hasta
Mercedes. Ruta 401 –de tierra- a Colobia C. Pellegrini.
DISTANCIAS
Buenos Aires - Mercedes 700 Km.
Mercedes - Colonia C. Pellegrini (Reserva Natural Iberá)
: 120 Km.
Pto. Iguazú - Pellegrini: 500 Km.
DONDE DORMIR
Colonia Carlos Pellegrini cuenta con una variada oferta de servicios,
desde modestos hostel hasta hosterías o estancias 5 estrellas.
POSADA RANCHO IBERA
Salidas en lancha especiales para fotógrafos, caminatas
guiadas, cabalgatas y la posibilidad de contratar un guía
especialista en fotografía de naturaleza.
Todos los servicios acompañados de buenos precios, muy
buen servicio
Contacto:
contactoba@posadaranchoibera.com.ar
www.posadaranchoibera.com.ar

Todas
las fotografías
fueron obtenidas en los Esteros del Iberá
en Noviembre del 2007 al 2008
©
Belén Etchegaray
Se agradece al cuerpo de guías y guardaparques de la
Reserva Natural Iberá la disposición, información
y cordialidad brindada en cada viaje.
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