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TECNICA
Cómo fotografiar fauna con un granangular



Por © Jordi Bas
Fotografías © Jordi Bas

Si bien los objetivos angulares se usan normalmente para fotografiar paisaje, el usarlos para fotografiar animales, ya sea gran fauna o incluso invertebrados, proporciona imágenes en las que aparece tanto el animal como el entorno donde vive. Intentaremos pues fotografiar "animales en su ambiente".

Suele ser norma entre los que practican la fotografía de Naturaleza el usar un tipo de objetivo determinado según el motivo a fotografiar. Así, para fauna lo normal será utilizar potentes teleobjetivos para disparar desde una distancia prudencial; para flores e invertebrados los llamados objetivos "macro" permiten un notable acercamiento al sujeto y un generoso tamaño del mismo en el fotograma; o para paisaje, con los objetivos angulares podemos mostrar en una sola toma cuanto abarca nuestra vista. Sin embargo, como toda norma, ésta también está allí para ser transgredida y poder experimentar con imágenes, por lo menos, sugestivamente diferentes. En las siguientes líneas les proponemos fotografiar animales con objetivos de distancia focal corta, los llamados angulares, objetivos por debajo de los 35 mm de distancia focal.

Antes de entrar en materia repasaremos sucintamente las diferencias más notables en cuanto a la imagen que resulta al usar los diferentes tipos de objetivos.
Dos aspectos básicos deben ser tenidos en cuenta: por un lado la ampliación del sujeto en el fotograma, evidentemente mayor a una mayor distancia focal (para una misma distancia de la toma, se entiende) y por otro el ángulo de visión, en este caso mayor a menor distancia focal. Así pues, los teleobjetivos, y los objetivos macro si se usan a distancias cortas, suelen darnos imágenes donde el sujeto ocupa gran partde la imagen, con un fondo a menudo inidentificable, mientras que en la mayoría de fotografías tomadas con angulares se abarca mucho espacio, fácil de identificar aunque esté desenfocado, y es poco probable que aparezca un sujeto lo bastante grande como para destacar del resto. Sin embargo, si pudiéramos acercar lo suficiente un objetivo angular al motivo que queremos fotografiar, este podría aparecer en la foto tan grande como para convertirse en motivo principal en base a su tamaño, al tiempo que el ángulo que abarca la toma daría una visión del entorno donde se encuentra.
Esta es la idea última de la fotografía de animales con un angular. Por eso, a estas imágenes las podemos denominar como de "animales en su ambiente" ya que nos muestran tanto al animal como el hábitat donde vive.


Martín pescador (Alcedo atthis) en su posadero.
Tras acostumbrarlo a acudir a comer el cebo que le poníamos casi a diario, este martín pescador no puso demasiados problemas para posar a escasa distancia de una cámara situada cerca de su posadero.
Nikon F90X, objetivo 35-70 mm f/3.5:4.5 Fuji Velvia 50. Flash de relleno. Cable disparador.

EL EQUIPO

A priori el equipo necesario resulta evidente: un objetivo angular. Pero si tomamos nuestro 20 mm o 24 mm y pretendemos hacer una foto de una simple rana, o incluso de un animal más pequeño "en su ambiente", es posible que incluso enfocando a la mínima distancia de enfoque nos dejen a la rana demasiado pequeña. Tras este pequeño traspiés echamos mano a la mochila y sacamos el anillo de extensión más corto que tenemos, el de 12 mm. ¿Qué pasa ahora? Pues que para un objetivo de menos de 35 mm de distancia focal, 12 mm son demasiados y nos resulta imposible enfocar. Así pues, y para animales pequeños, debemos recurrir a objetivos angulares que permitan enfocar a menos de 25 cm. Y no todos los angulares permiten enfocar a distancias tan cortas.
En cuanto a la cámara cualquiera de los modelos que hay hoy en día en el mercado puede servir, aunque, como veremos más adelante, en algunos casos especiales será necesario disponer de una entrada para disparador electrónico, y si dispone de un botón de compensación de la exposición, mejor que mejor.




EMPEZANDO CON LOS MAS FACILES

Para empezar lo mejor será escoger sujetos fáciles de colocar a escasos centímetros de nuestro objetivo. Para ello son ideales los insectos, anfibios y reptiles e incluso algún mamífero como los erizos o alguna ardilla más confiada de lo normal. Ni que decir tiene, que si tenemos que manipular estas criaturas debemos hacerlo lo más cuidadosamente que sepamos para no lastimarlos. En el caso de los anfibios, por ejemplo, es conveniente tomarlos con las manos mojadas para evitar dañarles la piel. La mayoría de estas fotos suelen hacerse a escasos centímetros del suelo, por lo que el uso de un trípode es desaconsejable, a menos que permita situar la cámara a ras de suelo. Suele ser mejor solución usar un bean-bag o simplemente una prenda de ropa donde apoyar la cámara. El invertir la columna central del trípode y colocar la cámara boca abajo es una curiosidad que está muy bien para explicar en los libros, pero suele requerir altas dosis de contorsionismo.

En cuanto a la elección de velocidades y diafragmas, al usar objetivos poco pesados no tendremos problemas para disparar a velocidades bajas -incluso por debajo de 1/10 s apoyados en un sweater- lo que nos permitirá usar diafragmas cerrados de manera que el paisaje del fondo nos quede, si no enfocado del todo, sí muy definido. La opción contraria (diafragma muy abierto y poca profundidad de campo) también puede ser válida para destacar más el primer plano.



DISPARANDO A DISTANCIA


Los animales más esquivos, como la mayoría de las aves, ya son otro cantar. A menudo la única solución consiste en situar la cámara en un punto donde deba posarse o por donde deba pasar el animal en cuestión y dispararla a distancia.
Si nuestra cámara posee una entrada para disparador electrónico, al menos la parte técnica está en gran medida solucionada. En el terreno creativo, sin embargo nos surgen dos nuevos problemas: el encuadre/enfoque y la medida de la luz.

Para el encuadre y el enfoque debemos saber a ciencia cierta dónde estará el animal, y sobre todo tomar varios puntos de referencia que desde lejos nos permitan saber cuando hay que disparar la cámara. Eso que a priori parece fácil, no lo es tanto y lo mejor suele ser situarnos exactamente detrás de la cámara formando una línea recta "nosotros-cámara-sujeto", lo que también nos ayudará a escoger el momento oportuno de disparar, ya que veremos al animal desde el mismo ángulo que la cámara (aunque evidentemente desde más lejos). Ni que decir tiene, que deberemos desconectar el autofoco.



Para fotometría, y a menos que estemos segurísimos que la luz no cambiará, no debemos usar por razones obvias el modo manual. En estas situaciones es en las pocas en que es casi obligatorio usar un modo de exposición semiautomático, preferiblemente con prioridad a la abertura para un mejor control de la profundidad de campo. Debemos tener cuidado en encuadrar de tal manera que la medida de la luz que efectúe la cámara sea la correcta, por lo que en la medida que podamos evitaremos encuadres que nos proporcionen lecturas erróneas (un encuadre contra el cielo, por ejemplo). De otro modo deberemos compensar la lectura del fotómetro con el botón de compensación de la exposición o en su defecto "engañando" a la cámara con un ajuste manual de la sensibilidad de la película.

Al estar la cámara a escasa distancia del animal es aconsejable insonorizarla de alguna manera si queremos disparar más de una foto. Aquí entrará en juego
la inventiva de cada cual. Un aparatoso vendaje de jerseys y anoracs puede servir para salir del paso, pero lo mejor será idear algo con tiempo. Las cajas de madera con recubrimiento de cualquier tipo de espuma a las que podemos dar apariencia de roca, tronco u otro elemento natural, dan excelente resultado.


Sisón (Tetrax tetrax).
El éxito de esta toma fue la caja de madera dónde se alojó la cámara, situada semanas antes en un lugar querenciado por un macho de sisón, como se puede ver en la foto.
Nikon F90X, objetivo 50 mm f/3.5:4.5. Fuji Velvia 50. Disparador por radio.

 

DETALLES FINALES

El uso de un pequeño flash para aclarar sombras es sumamente interesante, o en su defecto una pantalla reflectora, mucho más barata y fácil de usar.
Además, si estamos realizando disparos a distancia, el flash resulta muy útil para dar un punto de brillo en el ojo, ya que este aspecto no lo podemos controlar de otro modo al no estar mirando por el visor.

Para no producir una iluminación extremadamente artificial dispararemos el flash en TTL compensándolo al menos en -1 punto respecto a la lectura de la cámara.
En el caso de fotografiar a animales desconfiados una buena clave para el éxito consiste en acostumbrarlos a la presencia de la cámara con algunos días de antelación. Para ello usaremos simulacros de cámaras, cajas y flashes al efecto, y si además podemos camuflarlos con el entorno, pues mejor que mejor.
Por último decir que a pesar de lo tentador que pueda ser usar este tipo de técnicas en nidos, debemos ser conscientes del peligro que puede suponer.
En cualquier otra situación, si el ave no acude al posadero, perderemos unas fotos, pero si los padres abandonan el nido además perderemos toda la pollada. En algunos casos incluso será necesario preparar las sesiones fotográficas con meses de antelación situando simulacros de cámaras en el nido antes que éste sea ocupado.
© Jordi Bas
Sobre el autor

Ingeniero agrónomo de formación, fotógrafo de Naturaleza por vocación y profesor por necesidad.
Curioso del mundo natural, fan de Alba (30/12/1998) y entusiasta de los buenos anuncios y documentales de la tele. Devorador de fotografías de Naturaleza en libros, revistas e internet.
Vive cerca de Lleida (España) a un tiro de piedra de lugares tan interesantes como el Pirineo, el Delta del Ebro o las estepas de la Depresión del Ebro. Los secanos leridanos y en especial las aves que esconden han sido con toda seguridad uno de los descubrimientos naturalistas más valiosos que ha hecho en los últimos años Convencido del poder de seducción de las imágenes y del papel de las ONG's para la conservación de nuestro maltrecho Patrimonio Natural, colabora regularmente en proyectos de entidades conservacionistas locales y estatales.

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ESTE ARTICULO CORRESPONDE A LA REVISTA "NATURALEZA SALVAJE"
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