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Venta de fotografías

Por © FNAweb.org

Cada vez son más los aficionados que ven en la fotografía una posible salida laboral; pero al plantearse esta nueva oportunidad se presentan una serie de dudas que intentaremos responder en este artículo.

Existen dos maneras de comercializar nuestras fotografías:
- Print arts / Foto de autor: Copias impresas.
- Uso Editorial / Publicitario: Vender los derechos de reproducción para el uso de esas imágenes en determinados medios o productos.

VENDIENDO FOTOS DE AUTOR

Tentados por la oferta de los grandes maestros que venden sus copias a coleccionistas, museos, galerías de arte o particulares a sumas por demás interesantes, sin duda nos tienta al menos intentar entrar en el mercado de la fotografía de autor. Pero si aun no somos reconocidos, qué podemos hacer para comenzar a vender nuestras obras?
Lo más importante es contar con un producto de calidad, que sea original y que destaque de la infinidad de fotografías que diariamente nos invaden desde los medios de comunicación.
Buscar que nuestro trabajo sea cuidado desde la toma hasta la copia, teniendo siempre presente que nuestro potencial cliente no solo estará adquiriendo una imagen más o menos espectacular, sino una obra que refleja la visión personal del autor.

Una fotografía acompañada de una copia de calidad, dará por resultado un valor agregado a nuestra oferta, pudiéndole asegurar al comprador que, luego de muchos años, podrá seguir disfrutando de nuestra obra sintiendo que valió la pena lo que haya pagado por ella.

Una vez que tengamos nuestro “stock de autor”, debemos decidir el costo de las copias, el mismo podrá depender de varios factores:
- Cantidad de copias que tendrá la serie.
- Medida de la copia
- Complejidad de la toma.
- Montado, etc.

De ahí en más podremos tener una idea aproximada del valor que le daremos; y en esto no hay parámetros para guiarse, dado que cada autor valora su trabajo de manera muy personal.

Entregar un certificado de garantía firmado que avale la cantidad de copias realizadas y vendidas hasta el momento, es un acto esperado –y de valor extra- en este tipo de fotografías.

La puesta en marcha de exposiciones individuales, una buena promoción y la realización de una webpage personal serán los pasos a seguir en busca de darnos a conocer y acercarnos a potenciales compradores, y aunque el mercado argentino no es el más apto para este tipo de ofertas, podremos llegar a tener buenos resultados y sentirnos satisfechos si trabajamos seriamente.

ME QUIERO DEDICAR A ESTO, POR DONDE COMIENZO?

A la hora de querer dedicarse a la oferta de fotografías, en lo primero que tendremos que pensar es en hacernos de un stock variado y que reúna no solo imágenes de calidad, sino que salgan de las cientos de miles de fotografías que vemos a diario.
Una vez que contemos con dicho stock, una buena webpage personal, más una extensiva promoción personal serán indispensables para darnos a conocer y que los posibles clientes nos tengan en cuenta en sus pedidos.

Uno de los errores más comunes de los que recién se inician o no tienen planeado dedicarse a esta actividad, es ceder el uso de sus fotografías sin solicitar remuneración alguna con tal de ver publicada una fotografía de su autoría. El problema radica en que cuando la misma persona desea comenzar a vender sus imágenes, se encuentra con tantos otros que, como él en los comienzos, continúan regalando sus imágenes. Es como tener una verdulería y sentir que todos los días aparecen varias personas con carritos regalando verdura y frutas en la puerta de nuestro local.
Tenemos que tener todos presentes que desde el mismo momento que nos aceptan una fotografía, ésta le es de utilidad al cliente, por lo que nuestra imagen tiene un valor que debe ser reconocido (y pagado) por su uso.

Muchas empresas y organismos abusan de esto, hurgando en la web en busca de aquellas personas que puedan proporcionarles el material fotográfico que necesitan a cambio de “poner el nombre del autor” al lado de la foto (un derecho que tenemos todos) y de esta manera el mercado fotográfico se ve bastardeado y los fotógrafos sin la posibilidad de ver reconocido ni valorado nuestro trabajo. Por eso ya sea que tu idea sea de dedicarte a esto o que saques fotos por placer personal, a la hora de publicar una foto en el medio que sea, hace valorar el tiempo, el equipo y el trabajo realizado; de esta manera no solo estarás valorándote como fotógrafo, sino que estarás cuidando a todos los fotógrafos que pretendemos vivir de esta profesión.



VENDIENDO EL DERECHO DE REPRODUCCION

Existe un error de conceptos al usar el término “vender fotografías”, dado que lo que se comercializa son los “derechos de reproducción”, no las fotografías en sí.
Qué significa vender el “derecho de reproducción”? No es otra cosa que un contrato por escrito que firman de común acuerdo el fotógrafo y el cliente, donde el autor lo autoriza para que éste haga uso de una imagen –o serie de imágenes- en un producto y dentro de ciertos parámetros establecidos para su uso.

De esta manera, el autor entrega el material fotográfico solo y únicamente después que ambas partes hayan firmado el contrato de sesión donde se aclara el uso que se le dará a esa imagen.
Dicho contrato será firmado por ambas partes en común acuerdo y será el único comprobante existente que acredite que el autor dio autorización para que se haga uso de sus imágenes en ciertos productos y sobre ciertas normas; a la vez que le da derecho al cliente a hacer uso de ellas sobre las bases establecidas en el contrato.

Sin un contrato firmado no tendremos resguardo alguno que compruebe que dicha imagen fue entregada y abonada con un fin establecido, dejando librado a la buena disposición del cliente a solo hacer uso de esa imagen para lo que se le dio el derecho de reproducción.
Lamentablemente en nuestro país, se tiene la mala costumbre de creer que cuando uno paga por una fotografía, paga por todos los derechos sobre ella, pudiéndola usar todas las veces que creamos necesario; por lo que es indispensable que exista un contrato que deje en claro los derechos sobre el material fotográfico entregado para que no haya ninguna duda y se realice un uso acorde a los derechos brindados sobre la fotografía.


EL VALOR DE LAS FOTOGRAFIAS

Cada autor valora de manera muy personal sus imágenes, sin embargo hay ciertos temas que tendremos que tener en cuenta a la hora de presupuestar un trabajo, a sabiendas que una misma fotografía puede tener diferentes valores dependiendo del uso que se le dará.

Algunas variables a tener en cuenta a la hora de presupuestar nuestro trabajo podrían ser las siguientes:
- Tamaño a la que se utilizará (no tiene el mismo valor una foto pequeña publicada a 10x15 cm, que la misma foto publicada a doble página.).
- Espacio donde se publicará (no tiene el mismo valor una imagen que se publicará internamente, que aquella que será la que ilustre la tapa).
- Tirada de ejemplares (no tiene el mismo valor una foto para una publicación que editará 20 ejemplares, que para otra que editará 100.000 ejemplares).
- Uso que se le dará a la foto (no tiene el mismo valor una foto que se utilizará en ilustrar un manual, que aquella que será la imagen de una campaña publicitaria).
- Soporte en la que se la utilizará (no tiene el mismo valor una fotografía publicada en una web, a una con la que se hará una gigantografía).
- Temática y complejidad de la toma (no tiene el mismo valor una foto de una especie o lugar que es complejo fotografiar, de una foto que pudiera obtener cualquier persona).
- Cantidad de fotos (no tiene el mismo valor si nos comprar los derechos de una sola fotografía, a que si lo hacen por un “paquete” de varias tomas. A mayor cantidad de fotos por pedido, el costo por foto suele ser menor).
- Exclusividad (no tiene el mismo valor una foto que podremos continuar exponiendo y vendiendo los derechos de reproducción, de aquella que una vez vendida no podremos volver a hacer uso de ella).

De esta manera, deberemos tener presente que para una misma imagen y dependiendo del uso que se le dará, tendrá diferentes valores, y que para cada uno de esos usos se deberá abonar un costo por separado. Dicho de otra manera: si una foto es adquirida para ser parte de una web, y después también la desean para aplicarla en folletería, en gigantografías o en CDs multimedia, el cliente deberá abonar un derecho de reproducción por cada uno de esos productos de manera separada.

CUANTO LA COBRAMOS?

No es una pregunta menor y cada autor pondrá el valor que considere más acorde al tipo de fotografías que posee en su stock; pero no es mala idea tener presente en la cantidad de dinero que hemos invertido en cursos, guías, equipo, accesorios, traslados, alojamiento y comidas, de cada uno de los viajes que realizamos cuando logramos las fotos que estamos por comercializar. Eso sin dejar de lado los gastos de service de la cámara, los de los automóviles -para aquellos que viajamos en coche-, así como del riesgo en que ponemos nuestro equipo en cada salida (golpes, roturas, suciedad, robo, etc.).
Por eso, a la hora de vender una imagen (y más cuando ésta es solicitada con derechos exclusivos) deberemos tener presente la cantidad de dinero invertido en lograr esa toma... que no será ni mas ni menos que el dinero que tendremos que volver a invertir para poder captar una foto similar para poder comercializarla si la hemos vendido con derechos exclusivos.

LAS FOTOS VERTICALES TIENEN MAYOR VALOR?

Existe el mito que las fotos con encuadres verticales se cotizan más que las horizontales; esto en realidad no es así.
El valor agregado de una toma vertical es que las mismas son las ideales para ilustrar las portadas de revistas y libros (una de las secciones que mejor se pagan), por esa razón se cree que las fotos verticales tienen mayor valor; pero si la misma foto es utilizada para ilustrar un artículo, el que sea vertical u horizontal no varía en su costo.

VENDER O QUE NOS VENDAN?

Hacerse camino en el mundo comercial no es tarea sencilla, por lo que no es extraño cruzarse con muchos fotógrafos que optan por trabajar con bancos de imágenes que se encarguen de ofertar y comercializar sus imágenes.
Existen en todo el mundo muchos y muy reconocidos bancos, y no son malas opciones a la hora de querer entrar en el mundo comercial, pero para saber cuál es el más adecuado, deberás leer atentamente todas las bases del contrato (incluso la letra más pequeña) para luego no encontrarte con sorpresas.

Los temas que tendrás que saber de antemano es que la mayoría de los bancos suelen trabajar con fotografías logradas con equipos de gama alta y con ciertos parámetros técnicos de postproducción que deberás manejar como un experto.
Un tema no menor es que la mayoría piden exclusividad en las tomas entregadas, de esta manera los imposibilitan a poder comercializar (incluso muchas veces a exponer públicamente) las imágenes entregadas a dicho banco para su comercialización.

El valor de la toma lo pone el banco de imágenes, y de las ventas realizadas el autor de la fotografía suele quedarse con el 50% de ese valor, mientras que el banco, se queda con el otro 50%.
En algunos resulta complejo poder llevar un control real de las ventas realizadas debiendo supeditar el control de las ventas a las buenas intenciones de cada empresa y a los informes que ellos realizan.

CEDIENDO LOS DERECHOS

Ya sea que decidamos vender los derechos por nuestra cuenta o a través de un banco de imágenes, existen tres maneras de ceder los derechos de reproducción:

1- Licensed:
El cliente compra los derechos de utilización de la fotografía para una sola ocasión o conjuntos de ocasiones concretos; si desea utilizarla en diferentes productos, deberá volver a pagar por cada uno de los usos que le de a esa imagen.
En esta opción, el precio de la imagen varía dependiendo de la utilización que le quiera dar a la fotografía solicitada.

2- Exclusividad
El cliente compra los derechos de utilización de la fotografía de manera exclusiva, esto quiere decir que solo él podrá hacer uso de esa imagen, y el autor no podrá volver a comercializarla.
Los contratos de exclusividad, suelen ser aquellos que mejor se pagan, dado que impiden al fotógrafo volver a comercializar esa fotografía por equis cantidad de tiempo.
Existe la posibilidad de exclusividad por tiempo determinado, por ejemplo por 3 años, luego de dicho plazo, el autor, puede volver a comercializar esa imagen o bien el cliente puede volver a abonar la exclusividad por esa imagen por equis tiempo más.

3- Royalty Free
El cliente pagará una vez por la fotografía y la podrá utilizar las veces y en los productos que quiera sin por ello darle cuenta al autor ni abonar ningún derecho extra. El precio suele ser acorde al tamaño y calidad de la fotografía (a mayor tamaño, mayor precio).

LA LEY QUE NOS PROTEGE?

Cada vez es más común ver las marcas de agua en las fotografías que se publican en Internet; de hecho es igualmente común ver el símbolo de “copyright” al lado del nombre del autor de la toma; sin duda todos habrán escuchado hablar de la Ley 11.723 de Propiedad Intelectual; pero muchas veces personalmente dudo que la misma cantidad de personas que usan el americano “copyright” hayan leído realmente lo que esa ley dice. Me refiero puntualmente al artículo 34 donde describe textualmente: “Art 34- Para las obras fotográficas la duración del derecho de propiedad es de 20 años desde la primera publicación”.
Lo que quiere decir, que a la hora de publicar una fotografía deberemos tener en cuenta que a los 20 años de esa publicación, dicha fotografía pasará a ser de uso público, sin que por ello deban dar cuenta o acuse al autor de la misma.

Para quienes comenzamos de grandecitos, esto parecería no ser un problema mayor, pero teniendo en cuenta la cantidad en aumento de fotógrafos jóvenes, si éstos publican por primera vez a los 25 años, cuando cumplan los 45 habrá perdido los derechos sobre esa imagen.
No está para nada mal detenernos a pensar en este artículo cada vez que alguien nos solicita una fotografía para ilustrar cualquier producto de manera gratuita.
De la misma manera que nuestro cliente se seguirá sintiendo satisfecho por la calidad de la fotografía “de autor” que nos compró en su momento al ver que su calidad sigue estando intacta con el paso de los años; de la misma manera deberemos cobrar a nuestros clientes por cada imagen que deseen usar, para que dentro de 20 años, cuando hayamos perdido el derecho sobre esa imagen, sentir que valió la pena la inversión.

 

© Belén Etchegaray/ FNA

 

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