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Técnica
COMO ELEGIR EL MEJOR FONDO
PARA TUS FOTOGRAFIAS MACRO



Por © Fran Nieto

Para apreciar la diferencia en las tomas debes pasar
el mouse por encima de las fotos.

En muchísimas ocasiones, ensimismados y concentrados en nuestro sujeto fotográfico, nos olvidamos del papel vital que desempeña el fondo en nuestras fotografías. Este grave error puede provocar que incluso la mejor de las fotografías sea echada a perder por la elección de un fondo inapropiado. Son muchas las ocasiones en que no podremos elegir el fondo, pero en la mayoría de los casos sí podemos influir, aunque sea parcialmente, para que el fondo colabore con nosotros, en vez de pugnar por llamar la atención del espectador.


Una foto que podría ser muy interesante sino fuera por la aparición en el fondo de elementos que atraen demasiado la atención.
MicroNikkor 60 mm 1:2.8 a vel. 30 y f/11. Flash anular de relleno.

Una buena costumbre es utilizar el botón de previsualización de campo antes de disparar. Contemplar con cuidado cada elemento de la composición y determinar si existe algún elemento extraño en el fondo que distraiga la atención. Ramas secas o hierbas que recorren la escena de lado a lado y que no están suficientemente desenfocadas, suelen ser motivo de confusión en la fotografía. En estos casos hemos de aplastar o apartar estos elementos que nos estorban, siempre y cuando, por supuesto, no se ponga en peligro al espécimen. También hemos de examinar que no aparezcan brillos desagradables en las hojas coriáceas o en las gotas de rocío...
Otra buena costumbre es desenfocar por completo la composición y ver como se distribuyen los colores en la misma. A veces una pequeña florecilla, apenas imperceptible, alcanza un tamaño enorme al aparecer en la ocmposición muy desenfocada. Debido a ello puede acabar recibiendo mayor interés del espectador que el propio sujeto fotografiado. Los colores en nuestra fotografía deben de armonizar, una simple mota de color en el fondo que desentone arruinará por completo la toma.


Antes de presionar el disparador hemos de valorar el fondo con detenimiento. Pequeñas manchas de color al quedar muy desnfocacas pueden ganar mucho en tamaño y llegar a resultar demasiado llamativas y desplazar el interés hacia zonas inadecuadas.
MicroNikkor 60 mm 1:2.8 a vel. 100 y f/16. Flash de relleno.


Las ramas secas son una de los principales problemas en macro. La búsqueda de un posadero con un fondo homogéneo y poco llamativo permitió la obtención de una foto mucho mejor a unos escasos centímetros de la anterior.
MicroNikkor 200 mm 1:4 a vel 60 y f/11. Flash de relleno.

Hemos de adoptar una metodología que nos permita elegir el mejor de los fondos posibles para nuestras fotografías. El primer paso es, evidentemente, elegir aquel sujeto que esté en un entorno adecuado. A veces podemos mover a nuestro modelo libremente y cambiarlo de sitio para conseguir nuestro propósito. En otras ocasiones seremos nosotros los que debamos ir moviéndonos para conseguir el fondo idóneo. Cuando tengamos un sujeto perfecto pero sobre un fondo poco colaborador suele ser mejor abstenernos de hacer la fotografía para no desilusionarnos con el resultado... Un clásico ejemplo de ello es la fotografía en cautividad. Podemos tener un sujeto maravillosamente enfocado y con una actitud digna de figurar en nuestras retinas para la eternidad, pero si el fondo es una reja, un muro de hormigón o una legión de turistas, jamás seremos capaces de transmitir aquello que deseábamos (a no ser que precisamente pretendiésemos realizar una foto denuncia, claro.)
Lo siguiente será elegir la óptica adecuada. Los angulares captan, a igual tamaño de sujeto en el fotograma, mayor proporción de fondo que los teles. A veces basta con cambiar un objetivo de 50 mm por un 105 o un 200 para aislar al sujeto contra un fondo idóneo y eliminar por completo los elementos que distraían la atención. Los angulares tienden a incluir demasiada información del fondo, y si este no es muy homogéneo o interesante es muy posible que no sea el adecuado.


Cuánto mayor sea la focal que empleemos menos cantidad de fondo saldrá en en la composición, si mantenemos el mismo tamaño relativo del sujeto.

 

A continuación debemos elegir un diafragma adecuado, que nos proporcione la suficiente profundidad de campo para que salga a foco lo que nos interese, y que salga desenfocado el fondo. Debemos reservar los diafragmas más cerrados para aquellos casos en que nos interese mostrar el entorno del modelo. En los demás casos suelen ser mucho más eficaces los fondos parcial o totalmente desenfocados. Un fondo demasiado rico en detalles conseguirá que nuestro modelo pase casi desapercibido entre esa maraña.

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MicroNikkor 200 mm 1:4 a vel. 1" y f/16. En la segunda se expuso a vel 30 y f/4 . Esta velocidad permitió, además, que las amapolas saliesen menos movidas.



Cuando las técnicas anteriores no sean suficientes deberemos valorar el empleo de un fondo artificial. Hemos de tener en cuenta que el empleo de fondos homogéneos suele resultar artificioso cuando aparecen en gran parte del fotograma. Desde luego pueden resultar insustituibles para resaltar ciertas características del sujeto con fines de documentación científica, pero no transmitirán las mismas sensaciones. Si nos decantamos por estos fondos nos vendrán muy bien los papeles Canson, de gran gramaje y sin brillo, que podremos encontrar en tamaños DIN A4 y A3 y en prácticamente cualquier color.
Suelen resultar más creíbles los fondos que imitan a los naturales. Una excelente forma de obtener un fondo apropiado es escanear una fotografía con los colores adecuados al sujeto, aplicar varias veces un filtro de desenfoque y a continuación imprimirla sobre un papel sin brillo. Para estas impresiones vuelven a ser útiles los papeles Canson, ahora disponibles para impresoras de tinta.



El fondo era demasiado feo para utilizarlo. Coloqué una cartulina de color verde oscuro y bastante alejado para que saliese todavía más oscura.
MicroNikkor 60 mm 1:2.8 a vel. 125 y f/16. Anillos de extensión de 40 mm y flash de relleno.

Al colocar los fondos artificiales tendremos especial cuidado en que cubran completamente el fondo, sin dejar huecos en la composición y que no aparezcan arrugas o dobleces en la misma. La mejor forma de disponerlos formando una curva que comience debajo del sujeto y continúe hasta unos 10 ó 15 cm del modelo.
Deberemos valorar la necesidad o conveniencia del uso del flash. El flash nos puede permitir obtener sujetos perfectamente expuestos sobre fondos subexpuestos o incluso sobre fondos absolutamente negros que de esta forma ya no atraerán la atención. En otras ocasiones estos fondos negros, que en principio son muy vistosos, resultan demasiado artificiales. A continuación veremos la forma de controlar este efecto.

Fondos negros y ley del cuadrado de la distancia.

La luz que proporciona un flash disminuye según el cuadrado de la distancia que lo separa del sujeto. Esto se debe a que al doblarse la distancia entre el flash y el sujeto, la luz debe iluminar un área 4 veces superior y por tanto la luz efectiva se reduce a la cuarta parte.

Luz = 1 / distancia 2

 


Esquema de la ley del cuadrado de la distancia

Al doblarse la distancia la luz queda reducida en 2 puntos, o lo que es lo mismo a la cuarta parte. Al multiplicarse la distancia por 4 la luz se reduce en cuatro puntos, es decir a la 1/16 parte.
Cuando la distancia del sujeto al fondo es igual a la existente entre el flash y el sujeto sucederá que la distancia flash-fondo es doble que la flash-sujeto, y por tanto la luz que llega al fondo es la cuarta parte que la que recibe el sujeto.
Las películas de diapositiva tienen, en general, una latitud en las sombras de 2.5 puntos (es decir que entre el color blanco sin detalle y el negro sin detalle existe una diferencia de iluminación de 5 puntos), con lo que la luz que llega al fondo apenas iluminará lo suficiente para que conserve algo de color. Sí el fondo está todavía más alejado la exposición del fondo se saldrá fuera de la latitud de exposición de la película y éste saldrá completamente negro. La solución consiste en separar más los flashes del sujeto, a una distancia ligeramente superior a la que existe entre el sujeto y el fondo.
Supongamos que la distancia entre el flash y el sujeto es de 50 cm y que desde este al fondo tenemos otros 50 cm. Cuando el sujeto está correctamente expuesto al fondo le llegará la cuarta parte de la luz que a este, ya que está al doble de distancia. Si el fondo es de tono neutro saldrá con un tono muy oscuro, ya casi sin detalle. Si separamos 1 metro el flash del sujeto, cuando la exposición sea la adecuada para el sujeto, al fondo le llegará 1/ 1.52 = 0.44 veces la luz del sujeto. Es decir que al fondo llegará casi la mitad de luz que al sujeto y por tanto saldrá un punto subexpuesto, saldrá más oscuro de lo que es, pero no negro. Al separar el flash dos metros del sujeto, éste y el fondo ya casi recibirán la misma luz. Esta solución tiene el inconveniente de que a medida que alejamos el flash del sujeto la iluminación se vuelve más direccional y dura. Además sí el flash no es muy potente deberemos trabajar con aperturas que proporcionan poca profundidad de campo, ya que deberemos ir abriendo el diafragma a medida que alejemos el flash del sujeto.
Otro modo de evitar este problema es acercar el fondo al sujeto o el sujeto al fondo, con lo que la iluminación de ambos será muy similar. Como siempre la solución presenta inconvenientes: será casi imposible obtener un fondo desenfocado sobre el que destaque el sujeto y además las sombras que arroje el sujeto sobre el fondo serán mucho más densas y será mayor la necesidad de aclararlas.
Para evitar los fondos negros podemos utilizar un flash específico para el fondo, aunque no siempre será fácil disponerlo sin que salga en la fotografía, ni mantenerlo en su sitio sin ayuda de un compañero que nos auxilie o un soporte para el mismo.
También podemos iluminar el fondo con luz ambiente si la velocidad de disparo de que disponemos es suficiente para garantizar que el sujeto no nos salga movido. La forma más sencilla de mezclar la luz natural y la de flash es subexponer cada una de ellas en un punto. El sujeto recibirá la mitad de la luz necesaria del flash y la otra mitad de la luz ambiente. Al fondo le llegará la mitad de la luz ambiente, y si está lo suficientemente cerca del sujeto, alguna del flash. Con lo que en el peor de los casos saldrá un punto subexpuesto (suponiendo que tuviese el mismo tono que el sujeto).



Fotografía realizada según el método descrito.
MicroNikkor 60 mm 1:2.8 a vel. 30 y f/11. Flash de relleno.

De todas formas hemos de estar de acuerdo en que a algunos sujetos les sienta muy, pero que muy bien un fondo negro... Para conseguirlo bastará con situar adecuadamente el flash según hemos visto.


MicroNikkor 60 mm 1:2.8 a vel. 125 y f/11. Flash a contraluz. Extensión de unos 30 mm.

© Fran Nieto
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