Opinión
ENTRE LO REAL Y LO IMAGINARIO

Los eternos debates de la fotografía de Naturaleza



Por © Belén Etchegaray

 

Los eternos debates
En 1816 el francés Nicéphore Niépce obtuvo la primer imagen fotográfica; de allí en más comenzaría el gran debate cuestionando si era viable llegar a considerar a la fotografía como una nueva forma de arte.
En el siglo XIX con la aparición de la tendencia artística del naturalismo, hizo que la fotografía retomara importancia en lo referente al arte, ya que al retratar de manera casi perfecta la realidad, superaba ampliamente a la pintura en ese aspecto. Sin embargo “el arte de pintar con luz” –como se reconoce actualmente a la fotografía- debió lidiar con incontables oposiciones, sobre todo con aquellos que afirmaban que la mera reproducción de la realidad no era un arte.
Con los años hemos logrado comprender que estos cuestionamientos ya no tienen sentido, y que en fotografía no se intenta más que crear y percibir una imagen que impacte; al fin y al cabo la cámara fotográfica es como el caballete o la paleta del pintor, lo que realmente importa es lo que se obtiene gracias a la intervención del artista que lo maneja.

La fotografía se convierte en arte cuando una imagen logra fusionar conocimientos técnicos, estéticos y emocionales a tal punto que el espectador puede llegar a experimentar emociones de la misma manera que lo hace frente a una pintura o a una escultura.
Pero los debates no quedaron ahí y casi cien años después que se lograran las primeras fotografías y que las mismas fueran consideradas una de las ramas del arte, Ansel Adams junto a su grupo f 64, afirmó que la creación fotográfica debía limitarse a los medios estrictamente fotográficos concebidos dentro de los parámetros del realismo; desacreditando de esa manera toda técnica que cuestionara la “pureza” de las obras fotográficas. De esta manera solo las imágenes que lograban representar la realidad que veía el ojo humano, podrían considerarse fotografías.

Hoy en día con la masificación de la tecnología digital, se reabrieron las nuevas discusiones reapareciendo quienes, como antiguamente el grupo f 64, consideran que las imágenes capturadas digitalmente no pueden considerarse fotografías.

Es así como las discusiones siguen alimentando las mesas y los foros de discusión; y es que está en nuestra naturaleza aferrarnos a lo conocido y desestimar las nuevas tecnologías; fue de esa manera cuando se inventó la fotografía como tal; cuando se intentó que se la valorara como arte; de la misma manera al surgir nuevas películas o procesos fotográficos que ayudaron a mejorar el resultado final de nuestras tomas, y es de la misma manera hoy en día con el avance impresionante de la tecnología digital con la que inicialmente todos desconfiábamos, pero a la que no tardamos de adoptar dejando en el baúl de los recuerdos a nuestras queridas cámaras analógicas.

¿Tiene sentido entonces seguir cuestionando?
¿Algún día dejaremos de rechazar aquello solo porque aun no se ha adoptado como modalidad de trabajo o desconocemos sus beneficios o procesos?

Del daguerrotipo al RAW

La velocidad con que se presentan las nuevas tecnologías, no nos dan tiempo a que nos acomodemos a las nuevas formas de trabajar, dejando de lado las ideas de nuestros antepasados y maestros.

Ya quedan en la prehistoria los 20 minutos de exposición que necesitó Daguerre para lograr que la primera fotografía quedara impresa, o el llevar una pesada cámara de placa para retratar paisajes. Hoy en día es posible lograr hasta 6 fotos por segundo con una definición asombrosa y como si esto fuera poco, la podemos ver al instante y ajustarla posteriormente y de ser necesario desde nuestra PC.

En el pasado ha quedado el almacenar rollos de películas en la heladera, la expectativa puesta en la entrega de los rollos en el laboratorio hasta su revelado, las eternas luchas para que no nos entregaran el material rayado o mal enmarcado, incluso las largas horas dentro del laboratorio copiando nuestras propias fotos blanco y negro.

Todo ha mutado a una velocidad inimaginable en menos de cinco años, y sin darnos cuenta los fotógrafos actuales estamos reinventando la fotografía, y en este proceso necesitamos una evolución rápida y constante para mantenernos en carrera y no quedarnos en la prehistoria.
Hasta hace poco tiempo, era imposible pensar en salir al campo sin una buena cantidad de rollos en el bolso, o llegar a pensar que el recuperar las luces de una toma podrían realizarse de manera sencilla, o que era posible mezclar dos enfoques diferentes para hacer una única fotografía, menos trabajar los brillos y contrastes; y hasta nos olvidábamos de hacer fotos en secuencia o ráfaga por los altos costos de los rollos y el revelado.

Todo lo que ayer se podía llegar a hacer medianamente desde el laboratorio dando algunas indicaciones previas o revelando nuestro propio trabajo en blanco y negro, hoy se puede hacer de manera mucho más sencilla desde la comodidad de nuestra Pc. No se ha modificado el fin que uno tenía y mantiene, que no es otro que el mostrar la fotografía que nosotros queremos mostrar, lo que sí ha cambiado es el ámbito donde eso se desarrolla, saliendo del cuarto oscuro y sentándonos en la Pc.
Hoy aquellos que se toman la fotografía medianamente en serio, hacen todo el trabajo sin dejar que una tercera persona interprete nuestros pedidos. En consecuencia ya podemos disfrutar de hacer fotos rompiendo las ligaduras que teníamos con los procesos químicos y los intermediarios entre nuestra imaginación y el resultado final, lo que nos permite ser los creadores totales de nuestras obras, desde la idea inicial, pasando por el momento de la toma, el post proceso y ajuste, hasta la presentación final de la misma para la copia papel.

Entre lo real y lo imaginario
Si alguien me mostrara la fotografía de un paisaje luego de dos segundos de haberla obtenido y me pregunta si eso que veo en la pantalla de su cámara puede ser considerada fotografía de naturaleza, mi respuesta sin duda sería que sí.
Si días más tarde, otra persona me muestra en la pantalla de su PC un espectacular paisaje de un bosque con una cascada, en donde de antemano se que hubo doble exposiciones y/o ajustes digitales, y me pregunta si esa fotografía puede ser considerada fotografía de naturaleza, mi respuesta volvería a ser que sí.
En el pasado quedaron las ideas de Ansel Adams y hoy ya no se puede considerar únicamente fotografía de naturaleza a aquellas tomas directas que reflejan la realidad que ve el ojo humano a simple vista. De ser así el 100% de las fotografías presentadas en webs, libros y concursos deberían ser tomadas con un lente normal, lo que significaría que millones de excelentes fotografías tomadas a velocidades lentas o rápidas, en las que se han utilizado lentes largos o macro, o incluso las que se ha hecho uso del un filtro polarizador para saturar el cielo y darle más textura a las nubes –entre tantas otras- no podrían ser consideradas fotografía de naturaleza, ya que el uso de las diferentes herramientas con las que contamos (lentes especiales, desenfoques de fondos, eliminación de brillos, filtros, etc.) desvirtúan la realidad tal cual la vió el ojo humano al momento de presionar el disparador.

Por el contrario, la fotografía de naturaleza es un nuevo arte subjetivo, por medio del cual podemos mostrar lo que hemos recreado en nuestras mentes al momento de disparar nuestras cámaras y plasmarlo en el papel fotográfico.
De esta manera podría ser considerada fotografía de naturaleza desde un mágico atardecer con sus saturados colores dorados, pasando por el ojo impresionante de un insecto con todos sus detalles, hasta la abstracción de un tronco o una hoja, sin que por ello la naturaleza haya dejado de mostrarse maravillosa y perfecta como es.

Así es como la fotografía de naturaleza artística es casi completamente subjetiva y la ajuste de las imágenes se ha convertido en una herramienta fundamental en su expresión artística.
Por eso es importante destacar que la fotografía a lograr debe ajustarse solo y únicamente a la finalidad de la misma, y para ese fin debe ajustarse el autor; siendo que si está realizando material con fines estrictamente documentales y/o científicos, no podrá modificar absolutamente nada de su toma más allá de aquellos parámetros que le permitan que el fruto final sea el reflejo más fiel posible de lo que vio con sus ojos.

Pero si, por el contrario, busca un fin estético – artístico, no existen límites más allá de la ética de cualquier fotógrafo de naturaleza en lo referente al cuidado al medio al que fotografía, para plasmar su trabajo de la manera que crea más conveniente, en busca de mostrar exactamente lo que él quiere mostrar.
No es de extrañarnos que los fotógrafos que más investigaciones e innovaciones artísticas han implementado, tomaran tan en serio a la fotografía como un medio visual excepcional, capaz de componer una imagen; porque justamente se trata de una imagen, que no es otra cosa que una captación meramente subjetiva de un instante tal cual lo vio y sintió el fotógrafo al lograr la toma.

Controlado y descontrolado
Según el estándar, se considera fotografía en condiciones controladas a “aquellas fotografías realizadas a especies que al momento de ser retratadas se encontraban en cautividad, ya sea por medio de jaulas, cercados, animales troquelados, dentro de acuarios o terrarios”.
Hasta aquí podríamos estar todos de acuerdo y no habría demasiadas dudas en qué tipo de fotografías entrarían en esta categoría; sin embargo textualmente se refiere a “controlar la situación”, no a la especie, por lo que se produce cierta contradicción en el concepto.
Cuando colocamos un comedero o bebedero, junto a un posadero, seleccionando y muchas veces colocando fondos artificiales, e inducimos –generalmente en época de escasez de alimento- a que las aves se alimenten de la comida que nosotros les proporcionamos, colocándolo estratégicamente para que el ave se pose en la rama que nosotros colocamos y delante del fondo que nosotros inventamos o seleccionamos ¿eso no es controlar la situación?
Por otro lado, cuando estamos en el campo realizando fotografía macro y encontramos un insecto interesante pero ubicado en una zona complicada para retratar, el manipularlo para colocarlo en una mejor rama, donde la luz sea mejor y donde no tenga elementos por delante que molesten a la composición, el usar parapetos contra el viento y flash con difusores para emparejar la luz ¿no es controlar la situación?
Esta es una de las contradicciones de las reglas establecidas a las que nadie hace demasiado caso, ya que el uso de posaderos y comederos se ha establecido como una de las modalidades de fotografía de naturaleza y, por lo tanto, bien vista y no demasiado discutible, dado que la especie se encuentra en libertad.
Por otro lado, entiendo que las fotografías de ciervos obtenidas dentro del Parque Natural Pedro Luro de La Pampa sean consideradas como en “condiciones controladas”, dado que más allá del tamaño del perímetro en que se encuentran, los ciervos se mantienen dentro de él, lo que supuestamente facilita el poder visualizarlos. Hasta aquí estaríamos todos de acuerdo.
Ahora, cuando realicé fotografías de ciervos dentro de la Isla Victoria en Río Negro, no se consideró que fuera en condiciones controladas; más allá que los ciervos de allí no puedan salir de la isla por los límites naturales de la misma. ¿Tiene que existir una reja para que la condición sea controlada?.
El fotógrafo de naturaleza Fritz Pölking en su artículo “Die Freude am Echten” (“La alegría de lo verdadero”), creo una serie de propuestas a seguir las que se ajustan más a la realidad, entre las que podemos destacar:

”Siempre que el fotógrafo no haya intervenido en el motivo de ninguna manera, indicar en la etiqueta del marco de la diapositiva: Documento de la naturaleza – ni preparado, ni manipulado
”En todas las tomas de animales que viven libres, de plantas o de paisajes, donde el fotógrafo interviene cebando o con reclamos para dirigir y colocar a los animales en lugares fotogénicos, cuando se trabaja con reclamos o sonidos, cuando se retiran o añaden hojas o ramas, marcar esos motivos como: Libre y controlado
”Para todas las tomas de animales amaestrados o en cautividad la calificación internacional de: Cautivos
”En todas las fotografías que no han sido resultado simplemente de una exposición con la cámara, es decir, los casos de exposiciones dobles, imágenes creadas o modificadas digitalmente, indicar: Montaje
A veces el sentido común vale más que las reglas impuestas para valorar el tipo de fotografía que hacemos con su justo valor y es responsabilidad del fotógrafo ser sincero consigo mismo y con los demás a la hora de evaluar y clasificar su trabajo.
Conclusiones
Sería maravilloso que en el futuro próximo, la fotografía de naturaleza se liberara del compromiso histórico de ser una herramienta para representar únicamente lo verdadero, para de esa manera, poder todos sentirnos con la libertad de mostrar el mundo de la manera en que cada uno realmente lo ve con el alma, más que con los ojos; siendo sinceros con nosotros mismos y con el espectador, pero sobre todo con lo que estamos mostrándole al mundo con nuestras imágenes, que no es otra cosa que una visión personal y limitada de la naturaleza que admiramos.
Como dijo Cartier Bresson: “La fotografía es un medio para significar el mundo desde la concientización, la sensibilidad, la creatividad, es la retención del aliento ante la realidad que fluye en una fracción de segundo…, fracción de segundo en el que un corazón y un ojo se estremecen”.

© Belén Etchegaray / FNA

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